Comunicación

El cultivo de leguminosas para piensos desarrollará nuevos modelos de negocio, reducirá la huella de carbono y diversificará riesgos

06 septiembre 2018

Tras varios meses de análisis, el Grupo Operativo INPULSE, del que forma parte CARTIF, ha presentado un diagnóstico sobre la cadena de valor animal que recoge las oportunidades y debilidades para potenciar el uso de leguminosas en la alimentación de ganado, y que servirán como base para el desarrollo de soluciones y propuestas de mejora.

Después de los primeros estudios, el grupo cooperativo considera que el cultivo de leguminosas mejorará la sostenibilidad del sistema agroindustrial reduciendo la huella de carbono del conjunto de la cadena. A nivel productivo, el uso de leguminosas en rotaciones de cultivos puede permitir un incremento significativo de la eficiencia de recursos y del rendimiento medioambiental.

Este grupo surge con el objetivo de potenciar el uso de leguminosas en España para reducir así la dependencia externa para la producción de piensos, mediante el diseño y evaluación de un mecanismo sistematizado de utilización de leguminosas, que se adapte a las necesidades de toda la cadena de valor de la alimentación animal.

En un escenario complejo, con un sector ganadero con un gran potencial pero limitado por la escasez de materias primas locales, las leguminosas representan una oportunidad para optimizar la situación de los distintos eslabones de la cadena de alimentación animal y así lo reconocen todos los agentes que intervienen en la misma.

Entre el resto de oportunidades identificadas, destacan:

  • El enorme potencial de estos cultivos para reducir la dependencia española de proteína vegetal importada, sometida además a un control férreo de pocas grandes empresas.
  • La mejora del abastecimiento que podría conseguirse a través del aumento de la producción regional de leguminosas, y que fortalecería las cadenas de valor a escala local, nacional y europea, siempre y cuando se adopten variedades que proporcionen producciones constantes, que permitan un abastecimiento continuo en cantidad y calidad para las industrias transformadoras de pienso.
  • Predisposición de todos los eslabones de la cadena para aumentar el uso de leguminosas en sus respectivos ámbitos. Desde el agricultor, dispuesto a incrementar su cultivo en las rotaciones, como cultivo principal o como segunda cosecha, hasta la industria productora de piensos y el ganadero. Además, se observa que una mayor implantación permitiría desarrollar nuevos modelos de negocio y diversificar riesgos.

El grupo operativo también ha identificado algunas debilidades o barreras, como la falta de disponibilidad de producto adecuado para cada uno de los eslabones de la cadena de alimentación animal. En el caso de los agricultores, esto se concreta en la falta de disponibilidad o inexistencia de semilla adecuada, adaptada a las diversas condiciones climáticas de producción y que proporcione rendimientos estables y suficientes. Por otro lado, y desde un punto de vista económico, los agricultores señalan como principal hándicap para ampliar su uso que las leguminosas no obtienen buenos precios de venta en comparación con la rentabilidad de otros cultivos.

Por otro lado, también se ha planteado la importancia del concepto de calidad de proteína, desde la dimensión de la nutrición animal, que viene a determinar el valor y la idoneidad de la proteína vegetal en la alimentación. El perfil de aminoácidos de una proteína es un parámetro crucial, como lo son la digestibilidad, la concentración de proteínas, la densidad de nutrientes y la presencia de factores anti nutricionales. La existencia de metabolitos secundarios (inhibidores de proteasas, saponinas, glucósidos, lecitinas, taninos, alcaloides), así como sus altos niveles de fibra (polisacáridos no amiláceos), puede restringir el uso de leguminosas en alimentación animal. Por ello, es imprescindible trabajar en la mejora de los procesos y tratamientos que favorezcan la digestibilidad y reduzcan el contenido de compuestos anti nutricionales, además de realizar una selección varietal encaminada a esta finalidad. Finalmente, se ha señalado que los compuestos secundarios en las leguminosas pueden también tener efectos beneficiosos como la disminución de parásitos en animales o de las emisiones de metano.

El Grupo Operativo INPULSE está constituido por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (CESFAC), Centro Tecnológico CARTIF, Cooperativas Agro-alimentarias de Aragón, la Cooperativas Los Monegros, el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA).

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