La inversión en innovación alimentaria supera en rentabilidad a la inversión en TICs

04 septiembre 2015

Así lo refrenda uno de los últimos informes de la consultora McKinsey. Según el artículo firmado por Lutz Goedde, Maya Horii y Sunil Sanghvi, las mejoras tecnológicas en agricultura han facilitado en los últimos años la cobertura de nuevas necesidades de abastecimiento, pero en el futuro no serán suficientes.

La inversión global en el sector agroalimentario, apunta McKinsey, se ha triplicado desde 2004, hasta alcanzar los 100.000 millones de dólares en 2013, y las tasas de retorno han demostrado que estaba justificado: la industria agroalimentaria ha ofrecido rentabilidades medias del 17%, frente al 13% de la energía o el 10% de las TIC

Las grandes tendencias en alimentación y agricultura, según los autores, son el incremento de la población, la urbanización, y el aumento de la capacidad adquisitiva en los países emergentes; la demografía y el cambio de hábitos del consumidor en los mercados maduros; el imperativo de la productividad; la polarización de la estructura industrial: una parte del sector se hará más grande y otra más pequeña; la volatilidad de los precios sin precedentes; el big data y la información; y la contribución del comercio a la seguridad alimentaria.

Las oportunidades de inversión con más expectativa de crecimiento y menor riesgo son la maquinaria agrícola y la agricultura de precisión; mientras que las de mayor peligro son el riego, la estructura de almacenamiento en países emergentes y los fertilizantes microbianos.

Por lo que se refiere a la productividad, McKinsey cita el problema de la escasez de agua como uno de los más importantes desafíos y afirma que "la presión sobre el agua, la tierra, la energía y los recursos laborales necesitará de innovación para potenciar la productividad de la agricultura". Se trata de un asunto crítico. La productividad de los principales cultivos está creciendo un 1% al año, indica el informe, frente al 2% de las décadas de los 60 y los 70. Las opciones que se presentan son la expansión geográfica, utilizando tecnologías innovadoras como la de producir semillas que requieran menos agua, y la reducción de los desechos de comida: el 30% de la producción agrícola en África y Asia se pierde en los tratamientos postcosecha. "En los países en desarrollo hay oportunidades para la innovación en la extensión de la vida útil del alimento y en el empaquetado para reducir los desechos", afirman los investigadores de McKinsey.

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