Comunicación

CARTIF y el CLPU firman un convenio para transferir resultados de investigación a la industria

09 mayo 2012
Perán y Roso durante el acto de la firma Perán y Roso durante el acto de la firma

Esta asociación permitirá desarrollar aplicaciones para el sector del automóvil entre otros.

El Centro Tecnológico Cartif y el Centro de Láseres Pulsados (CLPU) de Salamanca han firmado hoy un acuerdo de colaboración con el objetivo de aplicar la investigación sobre tecnología láser a la industria en diversas vertientes. El convenio permitirá que las dos partes comiencen a trabajar juntas para ver qué posibilidades ofrece el láser y qué necesidades tiene el mundo industrial. Una de las opciones es el sector del automóvil. La clave es que la tecnología láser que maneja el CLPU permite modificar las características de los materiales.

El centro de investigación salmantino estudia el campo de los pulsos láser ultracortos y ultraintensos, es decir, de gran potencia pero de duraciones muy cortas, de manera que interaccionan con la materia y cambian sus propiedades, lo cual tiene un campo de aplicación aún por descubrir. Por su parte, CARTIF trabaja en el sector industrial y entre sus proyectos está la monitorización y el control de procesos láser industriales, así como la detección automática de defectos en esos procesos. Por ejemplo, en la actualidad ya se utilizan los láseres en el proceso de fabricación de paneles fotovoltaicos y en el microprocesado y nanoprocesado de materiales y se esperan grandes resultados en el campo de los composites,


En el acto de la firma, José R. Perán, director general de Cartif,  explicó que modificar las estructuras de los materiales puede permitir actuar en recubrimientos, como el asfalto de las carreteras, para mejorar la rodadura o intentar absorber CO2. Asimismo, el láser puede ser útil en aspectos como la lubricación o las cámaras de explosión de los motores.

En este sentido, Luis Roso, director del CLPU, explicó que los láseres son cada vez más sofisticados, pero también más pequeños en tamaño, de manera que una de las posibles actividades de transferencia de conocimiento es la colaboración con empresas que desarrollen tecnología láser a partir de las investigaciones del CLPU. "No vamos a hacer que los coches vengan aquí a ser reparados",  comentó el director del CLPU, pero el centro sí podría desarrollar la tecnología necesaria para fabricar láseres que puedan utilizar los talleres, por ejemplo. A largo plazo, incluso se podría "desarrollar una industria de láseres", de forma que "España sea exportadora" de esta tecnología, basada en las investigaciones que se lleven a cabo en Salamanca.


Además de los temas relacionados con la industria del automóvil, Roso y Perán han apuntado otras aplicaciones muy variadas de la tecnología láser de pulsos cortos e intensos en las que los dos centros podrían investigar. Por ejemplo, otro tipo de superficies como las fachadas de edificios, para mejorar sus condiciones bioclimáticas; así como en el ámbito del patrimonio cultural, puesto que el láser sirve para realizar restauraciones. Incluso Luis roso ha citado aplicaciones que, según sus propias palabras, entrarían en el terreno de la locura, como el uso del láser como pararrayos, y otras que, sin ser tan aventuradas, aún están por desarrollar, como el uso del láser como acelerador de partículas.

No es la primera vez que Cartif colabora con un centro que realiza ciencia básica, puesto que también en Salamanca tiene un acuerdo con el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) para tratar de transferir conocimiento y tecnología en beneficio de los pacientes. 

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