Comunicación

Los resultados del proyecto ATENEA revolucionarán el sector del envasado

30 mayo 2011

Diferentes alimentos podrán distribuirse en un único envase

Este concepto, aparentemente sencillo, revolucionará sectores de distribución de alimentos como el del transporte aéreo, las máquinas expendedoras o los minibares de las habitaciones de hotel.

El objetivo del proyecto Atenea es una iniciativa pionera que ya se encuentra muy cerca de lograr la fórmula que permita conservar productos de toda clase y condición en un mismo envase sin que se produzca una rápida caducidad.

La clave para envasar tantos productos diferentes a la vez está en identificar el producto más delicado del menú que se quiera conservar conjuntamente y buscar un material adecuado para este alimento, pero que también guarde un equilibrio con el resto. "El producto más sensible marcará la manipulación de todo el conjunto y cuáles son los productos compatibles para hacer los envasados y su conservación", explica Javier Olmos, jefe del proyecto en Cartif.

Por ello, las empresas del consorcio trabajan en un envase primario para cada uno de sus productos para que la compañía encargada de dotar a los alimentos de un envase único, Europlassa, unifique criterios y encuentre ese envase ideal . "Era muy complejo que existiese algo. El jamón tiene que cumplir con todas las normativas alimentarias. No se pueden envasar en una sala varios productos a la vez. Se debe manipular con mucho cuidado. Las normativas son muy escrupulosas y estar dentro de la ley no es sencillo", asegura Rafael San Miguel, administrador de la empresa vallisoletana La Iscariense y uno de los socios.

De este modo, los socios ya se están acercando a compañías aéreas para que, cuando el producto se ponga a la venta, sean los aviones los 'lugares' en los que se repartan esos menús envasados de manera única. "Tiene un determinado tamaño, un determinado formato, y lo que se pretende es poner en el menú alimentos que antes no se manejaban en un avión", comenta Olmos. Es decir, que existe un amplio abanico de alimentos que, por motivos de conservación, jamás han volado en un avión, algo que puede solucionarse con los nuevos envases.

Sin embargo, las empresas buscan otros nichos de mercado. Por ejemplo, las máquinas expendedoras de multitud de lugares públicos. La bollería industrial y los snacks son los que mandan en esas máquinas, algo que en un futuro próximo no tendrá mucho sentido por la nueva legislación, que eliminará los productos con grasas saturadas y estos deberán ser más equilibrados. Y es ahí donde tendrían cabida productos como el jamón y los embutidos, los frutos secos, la ensalada y el pan, todos servidos en un único envase como una comida equilibrada.

Con este fin trabajan los socios del proyecto: Lonypack (experta en envasado), Europlassa (especializada en plásticos), La Iscariense (aporta los frutos secos), Simón Martín (aporta el jamón de Guijuelo), Las Lagunas de Sanchonuño (aportan los vegetales), Aceitunas Miroliva (aporta los encurtidos), Aplifisa (administradora del proyecto) y Cartif (que se encarga de la I+D).

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