La utilización de seres vivos o de sustancias que derivan de ellos como una herramienta tecnológica, ha sido constante desde hace miles de años (vino, embutidos, cerveza...). En los últimos cincuenta años la ciencia y la tecnología en este campo han experimentado un gran avance y han dado lugar a lo que actualmente se conoce como biotecnología.
Son muchas las aplicaciones que la biotecnología en sentido amplio, y el uso de herramientas moleculares en concreto, pueden tener en el sector agroalimentario. El desarrollo de muchas de estas aplicaciones ha sido impulsado por el avance legislativo en materia de alimentación, en aspectos como trazabilidad del producto, seguridad alimentaria, calidad y valor añadido de productos, autentificación de alimentos, fraudes y adulteraciones, etc.
Basados en su amplia experiencia en proyectos de I+D, el equipo técnico del laboratorio de biotecnología de Cartif, trabaja ya en la incorporación de mejoras en los procesos biotecnológicos clásicos, (como las fermentaciones lácteas, la curación de embutidos o la producción de bebidas alcohólicas), además de la utilización de herramientas tecnológicas para disminuir el impacto ambiental de las industrias alimentarias y dar valor a subproductos y residuos.
Desde este enfoque, surge en Cartif un nuevo servicio para la empresa agroalimentaria, a través de un laboratorio equipado con las últimas tecnologías en biología molecular y amplia experiencia en procesos fermentativos. Las nuevas tecnologías y la experiencia acumulada serán útiles para desarrollar una agricultura, ganadería y acuicultura, más eficiente, competitiva, sostenible y segura.