Comunicación

CARTIF e Itacyl trabajarán en proyectos de I+D para empresas agroalimentarias

05 septiembre 2017

CARTIF y la Consejería de Agricultura y Ganadería, a través del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), han firmado un convenio de colaboración para promover la cooperación en materia de investigación y desarrollo en agricultura, ganadería, bioenergía y agroalimentación.

El convenio servirá para prestar servicios conjuntos y complementarios a empresas agroalimentarias de Castilla y León,  así como la puesta en marcha de actividades científicas y proyectos de investigación y el desarrollo de nuevos productos o procesos para su comercialización en el mercado global. Se trata de que el conocimiento científico se traduzca en ideas prácticas para satisfacer la demanda de agricultores, ganaderos y agroindustria.

Con este acuerdo, ambas instituciones comienzan a trabajar para preparar las propuestas para el nuevo programa de trabajo europeo Horizon 2020 para los próximos tres años (2018-2020), que dispone de 1.363 millones de euros de financiación para el sector agroalimentario.

Un primer proyecto ya en marcha

La primera iniciativa de este acuerdo pretende recuperar 384.000 hectáreas agotadas o con baja o nula producción agrícola en Castilla y León mediante el tratamiento de los desechos o residuos, tanto orgánicos como vegetales, generados por la actividad agraria y ganadera. Estos desechos se convertirán en pellets, con los que posteriormente se abonarán dichas superficies. Con este planteamiento, el proyecto encaja en la filosofía de economía circular y gestión sostenible de la Unión Europea.

Se estima que en Castilla y León hay un 20% de suelos agrícolas con baja o muy baja materia orgánica, lo que supone una pérdida de oportunidad y rentabilidad. La iniciativa servirá tanto para tierras dirigidas a cultivos de secano como a las modernizadas con regadío. En la Comunidad se beneficiarían de este proyecto 64.000 hectáreas de regadío y 320.000 de secano. Este proyecto incrementará los rendimientos de la tierra a largo plazo en torno a un 20% lo que supondría un incremento de las rentas de 57 millones de euros.

El proyecto permitirá dar valor a la materia orgánica procedente de residuos de la industria agroganadera, reduciendo los costes de gestión y eliminación de residuos en un 30%.  Por otra parte, supone también la reducción del impacto ambiental que suponen los vertidos procedentes de plantas de biogás, compost de residuos de industrias agroalimentarias y ganaderas, estiércol, gallinaza o lodos de estaciones depuradoras.

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